jueves, 5 de julio de 2012

Tu partida....

Nunca pensé llegar a ciertos limites de vacío emocional, creí que eran mitos urbanos que la vida cinematográfica pronunciaba con fervor.
La realidad es que con mis años "maduros" sentía que ya no debía ponerme en el plan del incomprendido, del dolido, del niño llorón, pero, solo al sentir esa sonrisa confortable, alegre y esa voz de juventud y jubilo, me derrumbaba y olvidaba el plan que mi "madures" me tenía preparado, ya que, no sentía que fuera correcto pretender ser alguien desconocido frente a ti, contigo fui siempre honesto si querer queriendo, tu tranquilidad me hacia sentir  confianza fraternal, tus bromas me motivaban a hacer unas mejores para al menos desquitar las lagrimas que me hacías sacar de reír tanto, las cosas que me enseñabas con cada salida o estancia en mi casa, las memorizaba días después para asegurarme de no olvidarles  siempre me sentí o mejor dicho "me siento" como el alumno el cual tiene deseos de superar al maestro, aunque este ya no este diciéndome "me la pelas",  ahora es diferente,  sin embargo, el propósito es el mismo.
 Estoy seguro que esto marca el alma, al mismo tiempo que enseña que el recordar es vivir, lo mucho o poco que compartí a tu lado siempre tuvo su lado mágico, cursi, incomodo, divertido, aburrido, triste, enojón y familiar, que no cambiaría por nada del mundo, excepto, por que estuvieras conmigo un instante y te pudiera abrazar y decirte TE QUIERO así como muy pocas veces te lo exprese, pero descuida, nuestros caminos se encontraran de nuevo y entonces veré a aquel chico flacucho con su playera de panda jugando voleibol, con chicos novatos que día a día trataban de seguirte el paso, por que veían al maestro, al cual querían complacer y acompañar para aprender. GRACIAS peruzzi